Lost In Translation

Frente Amplio y sus veinte integrantes están perdidos en el Congreso. Si Veronika Mendoza no esperaba llegar a un tercer lugar en las últimas elecciones, pareciera que sus congresistas tampoco esperaban tal tamaño en el parlamento. ¿Qué está pasando? La transición de ser un movimiento a ser parte del establishment.

Si el fujimorismo se encuentra en fase de negación, resentimiento, vendetta o como lo quieran llamar; la bancada verde está en la etapa de encontrar su propia identidad, ideología, cuajando el partido y organización hacia dentro, lo que los deja en cierta posición de vulnerabilidad.

¿Ejemplos? Muchos se remiten a que el mayor error del FA hasta ahora habían sido sus “puños en alto” y provocaciones al fujimorismo. Entendamos algo, la izquierda peruana es contestataria -y no, eso no es malo necesariamente si sabes canalizarlo bien-. Para este blog, el verdadero error del FA es que no para de pisar el palito.

Con la cantidad de propuestas y compromisos -énfasis en derechos civiles y ambientales- que tiene este partido y las oportunidades mediáticas que tiene (¿alguien explica por qué no han exprimido el tema #NiUnaMenos para usarla de acelerador para proponer legislación pro mujer?), es decir, cuadrar el marco a su antojo y se discuta lo que ellos proponen, han caído en el juego de la DBA.

¿Qué juego? Poner en los medios temas sensibles para el Frente Amplio como Venezuela, tópico gris para la izquierda donde no han sabido ni definir una posición clara al respecto. ¿Cómo quedan frente a la opinión pública? Como los chavistas. Seguramente en un tiempo la DBA vuelva a marcar la pauta con temas mineros sobre todo.

Si Veronika no logra poner orden dentro de su partido y empiezan a proponer -en vez de defenderse- la agenda, y empezar a trabajar hacia fuera, van a tener al igual que el fujimorismo, el 2021 más lejos de lo esperado. Se asoma Goyo.

The Real World: Cleveland

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El Quicken Loans Arena de Cleveland fue escenario de la Convención Republicana durante esta semana. Con un Donald Trump coronado como candidato, tuvimos un reality show de cuatro días donde se vio y escuchó de todo.

Trump ya había adelantado que no quería un evento aburrido y al uso. ¿Frente a la ausencia de la Dinastía Bush? Llevar a un modelo de ropa interior y actores como reemplazo. ¿Frente a un evento cuestionado? Un gran despliegue a nivel escénico y televisivo.

Los abucheos del primer día, la rebelión de algunos delegados, las sillas vacías y la poca presencia de representantes del establishment republicano fueron casi “silenciados mediáticamente” con apariciones como la de Melania Trump, esposa del magnate, y su discurso plagiado de Michelle Obama (¿realmente alguien cree que nadie en su staff se dio cuenta del “error”? Como bien dijo Trump, “cualquier prensa es buena prensa” nos hace pensar en una hábil jugada de comunicación y llamar la atención para olvidarnos del caos del primer día).

Dos discursos para recordar. Chris Christie, Gobernador de New Jersey y ex candidato republicano a las primarias, convirtiendo el auditorio en un jurado popular al preguntar acerca de los “delitos” de Hillary Clinton y éste respondiéndole con un “¡culpable, culpable!”. Y Ted Cruz, Senador de Texas y también ex rival de Trump, quien acostumbrado a un discurso sentimental y demagógico decidió no pedir el voto por Trump, provocando abucheos al punto de casi no poder terminar su intervención.

“History is Watching”

Jueves 21. Diez de la noche. El arena de Cleveland totalmente lleno. Al ritmo de alguna canción de corte épico entra al podio Donald Trump en medio de un aplauso cerrado y gritos a lo “USA, USA”. El público, entregado por algo más de una hora fue el otro gran protagonista de la noche; la fluida complicidad con el candidato y su “Yes You Will”, junto al buen manejo de cámaras y tiempos al enfocar al público, convirtieron un simple mitin en todo un show.

Trump fue Trump. Con un conocimiento televisivo envidiable, una retórica demagógica, datos manipulados y autoproclamado como el candidato de la ley y el orden, prometió volver a traer “grandeza y respeto” a Estados Unidos. Habló de todo; economía, seguridad interna, relaciones internacionales, su familia y por supuesto, Hillary Clinton. Hubo reality show para todos (no creo recordar tantos minutos de televisión enfocando en directo a una manifestante –y las reacciones del público- contra un político dando un discurso).

En cinco puntos, su discurso de la noche:

  1. Diagnóstico

Según Donald, Estados Unidos “pierde en todo; es humillado y son tomados por tontos por el resto del mundo”. Un panorama desolador, pérdida de vidas americanas al exterior y aumento de la pobreza al interior.

La corrección política, las élites, la globalización, la inmigración ilegal y un sistema rígido han terminado por minar la grandeza del país. ¿Su respuesta? Americanismo y aislacionismo como credo. En todo.

  1. Economía

Contra el aumento de deuda y a favor de las inversiones en infraestructura, Trump propuso una política de promoción interna junto a un cambio respecto a la recaudación de impuestos. Frente al problema de las “ciudades cementerio” como Detroit, prometió crear empleo y recuperar fábricas norteamericanas que se fueron a México o China, ¿y si no quieren volver? -“habrán graves consecuencias” – , presumiblemente aranceles.

El origen del fracaso económico para el candidato republicano reside en los Tratados de Libre Comercio (TLC), tales como NAFTA, TPP o Corea del Sur. La crítica fue dirigida hacia los demócratas quienes “no han leído ni entendido lo que firmaban” según él, provocando que las fábricas, minería o siderurgia sufran una caída en la producción y en el empleo.

  1. Seguridad Interna y Externa

El autoproclamado candidato de la “Ley y el Orden” no sólo realizó una defensa cerrada hacia la policía, sino también acusó nuevamente a la inmigración ilegal de ser la culpable del aumento de violencia y drogadicción en Estados Unidos.

Para las familias estadounidenses y la comunidad LGTBQ en especial, máximo apoyo y mano dura contra los criminales.

Sobre relaciones internacionales, flanco débil para Trump en general, apunta a más Israel, más aislacionismo y menos OTAN e intervenciones militares. ¿Y el ISIS? “derrotar a esos bárbaros”.

  1. Hillary, Hillary y más Hillary

No pidió la cárcel para Clinton como en jornadas anteriores pero sí sostuvo un discurso sumamente agresivo. Con un “vamos a hacer memoria” empezó un rosario de eventos donde la integridad y habilidad de Hillary quedaron descartadas para el candidato.

Intervenciones en Libia y Siria, tratados con Irán y Cuba, el asalto al consulado americano en Bengasi, los correos electrónicos filtrados, TLCs nada convenientes para la economía americana y por supuesto, el ser títere del sistema cayeron sobre la candidata demócrata.

Según Trump, Hillary es la responsable del caos a nivel internacional, sus correos la delatan como una corrupta y es controlada por las grandes corporaciones y medios para que el “rígido sistema” no cambie.

También apeló al votante de Bernie Sanders, mostrando ´solidaridad´ con el ex rival de Clinton al considerar que había sido “maltratado por las élites demócratas” y por supuesto, pidió su voto al considerarse a sí mismo “el candidato anti sistema” y el único que aplicaría medidas anti globalización como las del senador de Vermont.

  1. La ideología

Para muchos republicanos y ajenos, Donald Trump es un demócrata camuflado y hasta un mercenario político, de todo menos un republicano de corazón. Lo cierto, es que en su discurso sí mencionó tres conceptos clave para los conservadores: el esfuerzo e individualismo para alcanzar las metas y la libertad, sea para portar armas, elegir el médico o incluso el colegio que uno quiera.

Por su parte, las preguntas ahora mismo para los republicanos, más allá de si Trump gana o no, deberían de ser ¿Cuál será el estilo que manejarán en cuatro años? ¿Volverá un miembro del establishment o entrará un Trump 2.0 al juego?

El mensaje de Trump y en general la convención republicana nos pueden dar una idea de cómo será la campaña contra los demócratas: demagogia, populismo, ataques y un espectáculo político como nunca antes visto.

Resulta sumamente interesante cómo Trump ha logrado cambiar el marco de Obama en el 2008 (“nosotros”) en un “Yo” –con todo lo que significa la marca Trump- por frases como “Yes You Will” vs. “Yes We Can”, “I will be your champion” o “Im With You” vs. “Im With Her” de Hillary Clinton.

Queda también descartado un giro hacia un discurso más conciliador o de propuestas; lo de Trump es espectáculo, un animal político puro y duro que promete una “América más fuerte, orgullosa, segura y grande de nuevo”.